Tipilambi. Calendario festivo Nacionalidad y leyenda.

Ricardo Moreno Cañas

Ricardo Moreno Cañas fue el doctor de las manos maravillosas y milagrosas según el sentir de los costarricenses que fueron sus contemporaneos.

Fue una persona de carácter humanitario. Se introdujo en la política como hombre de lucha, pues su vida misma era su carrera como médico; con el ánimo siempre en pos de los necesitados de salud.

Se recibió como médico en 1915 en la Universidad de Ginebra, Suiza y, en la primera guerra mundial sirvió voluntariamente en el cuerpo médico francés.

Por su aporte en esta guerra en el campo de la medicina, recibió la Medalla Internacional de la Cruz Roja como caballero de la legión de honor.

En Costa Rica fue el médico más prominente de la época.

Fundador de la Liga çívica Organización que era un foro abierto por los intereses nacionales. Entre sus luchas destaca la producción y control de la energía eléctrica.

Por ese tiempo ya muchos empezaban a decir su nombre como la persona idónea para ocupar la primera magistratura del país. Aun hoy, más de cincuenta años después de su muerte, se considera como el virtual ganador del que iba a ser su contrincante en aquellas elecciones de 1940, Rafael Angel Calderón Guardia.

Sin duda el hecho que mas afamara o popularizara al Dr. Moreno Cañas, fue la operación que le realizó a Gonzalo Madriz, un muchacho que ingresó al Hospital San Juan de Dios con una bala en el corazón y por tal, se daba por muerto.

Según palabras del Dr. Carlos Decéspedes, quien fuera el anestesista en esta operación a corazón abierto realizada por el Doctor Ricardo Moreno Cañas, la bala daba saltos dentro del corazón, movida por los impulsos del mismo; "decir dentro del corazón era decir: déjenlo y se va a morir".
El Doctor Moreno Cañas agarró el corazón con la mano izquierda y calculando los saltos dados por los latidos de ese corazón, punzó con su aguja y suturó.

Entre lo que lo hizo ser recononocido como el médico de los pobres fue que atendía en su consultorio sin paga, no cobraba.

El 23 de agosto de 1938 un asesino truncó la vida de Ricardo Moreno Cañas. El pueblo costarricense tomó este hecho con tragedia nacional; este hombre era uno de los más afamados del país, además de su profesión, por su don de gente y humanismo en pro de los enfermos.

Desde entonces en el día de difuntos, que se celebra en Costa Rica el 2 de noviembre de cada año, la tumba que más flores tiene y la que más visitas recibe (incluso todo el año) es la del Dr. Ricardo Moreno Cañas. De él se dice que es un hombre que sigue vivo, aunque lleve tantos años de estar muerto, porque es mucha la gente de su pueblo que le conserva como suyo.

Casi inmediatamente después de su muerte, la figura de Moreno Cañas devino en apariciones extrañas en salones y pasillos del Hospital San Juan de Dios de San José, según lo manifestaban pacientes y algunos otros del personal de apoyo.

Basta ir al Mercado Central de San José para darse cuenta que aun hoy, más de cincuenta años después de su muerte, se encuentra a la venta su foto con las oraciones que se dicen en su nombre. Es mucha la gente que las compra porque le reza y le admira como si fuera un santo.

Según afirman sus devotos, en la noche se deja un vaso con agua y una rosa blanca y se reza con fervor Entonces, el Dr Moreno Cañas viene de ultratumba hasta el lugar donde exista el enfermo que invocara su nombre y le sana, le cura.

Usted encontrará a muchas personas que atestiguan haber sido sanados en una noche, luego de rezar e invocarle dejando la rosa blanca y el vaso de agua, en donde él (doctor), deja su medicina que al día siguiente el enfermo toma aunque, amanece sano.

Se considera que esta leyenda parte de un hecho que sucedió inmediatamente después de su muerte. Graciela Moreno su hija, da cuenta: "Se dice que la primer persona que habó de él, que seguía vivo y operando, era un hombre muy muy viejo, que estaba casi de caridad en el Hospital san Juan de Dios; era un francés que tenía una herida que no cerraba nunca, por condiciones de él mismo, a quien mi padre, por haber estado tanto tiempo en Francia, pasaba siempre todas las noches, lo saludaba, lo curaba, de alguna forma especial, y se iba. Cuando él (doctor) se muere, las enfermeras no saben cómo decírselo, porque piensan que va a ser una impresión muy grande (para el anciano). Entonces ellas lo van y lo curan y el señor siempre se enoja y dice que lo curan mal, que no es como mi papá. Una noche llega a curarlo una enfermera y él dice: Ya ve. Yo sabía que el Doctor Moreno iba a volver a curarme. Vea cómo estoy. Y entonces la enfermera le ve la pierna y le ve cómo está puesto el vendaje, en una forma completamente diferente, que era como mi padre lo hacía. Y entonces él le dice: vino el Doctor y me curó. Entonces, de algún modo, creo que eso fue lo que inicia la leyenda de que vino el Doctor anoche y me operó. La gente lo dice, lo dice incluso en los hospitales, ya no sólo en las casas cuando se le reza con mucha fe, sino incluso cuando los van a operar".

Desde luego que, de la leyenda al mito y de lo verosímil a la realidad, sólo la investigación y ciencia han de dilucidar a su debido momento.

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