![]() Publicaciones de los jueves Periódico El Heraldo de Costa Rica. lectorias@lectorias.com Independientemente de las formas de vida humana en relación a la latitud en donde se habita, los seres del mundo compartimos un destino común. Para facilitar esa necesaria comunicación intercultural, cada persona en particular observa, además de su propia perspectiva los intereses de la persona (o personas) con la que se relaciona. Es algo así como relatividad intercultural. Desde esta perspectiva comprendemos mejor los patrones culturales desde el punto de vista de quienes los practican; así, no los juzgamos buenos o malos, sólo tratamos de obtener el punto de vista de otros para facilitar procesos comunicativos. Esto significa que si observamos los patrones culturales desde un punto de vista objetivo, veremos que las conductas de individuos de otras culturas tienen sentido para ellos, aunque no las deseemos adoptar para nosotros mismos. Es decir, debemos obviar por un momento nuestros propios criterios al analizar conductas de individuos de otras culturas. Esa predisposición de ánimo para ser objetivos ante la diversidad cultural es fundamental para iniciarnos en un proceso de conocimiento acerca de nuestras costumbres y las de individuos de otras culturas. Las distintas formas en que cada sociedad se plantea sus necesidades de supervivencia, producción de bienes y servicios y de intercambio comercial, generan distintos tipos de respuestas para solucionarlos. De esas respuestas cada grupo estructura sus propios patrones culturales. Estos patrones culturales conforman la cultura, que regula la manera en que cada grupo humano se relaciona con el entorno ecológico, es decir, si el individuo vive en la bajura o si es persona de montaña, si tiene horizonte diario como el costeño o el habitante del llano; o si se trata del individuo que habita en la urbe de altos edificios... Entonces nos damos cuenta de que hablamos de socioculturas, pues involucra cotidianeidad de sus prácticas sociales creadas para un entorno específico. A veces creencias y prácticas que a los ojos de una cultura lucen como irracionales, permiten aprovechar sabiamente los recursos que el ecosistema proporciona, de acuerdo con la capacidad tecnológica de una sociedad dada. Esta información se hereda en calidad de valores culturales que son enseñados, transmitidos e interiorizados en las relaciones interpersonales y familiares. Obviamente, ese traspaso de información de una a otra generación de miembros de una misma cultura, es lo que garantiza la supervivencia de grupo en cada sociocultura. © suscribe 05set02. Continúe
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