La playa de Manuel Antonio con su oleaje suave y mediana pendiente posee una pileta submarina de millares de pecesillos multicolores.
Ahí mismo la Punta Catedral y el Parque Nacional de Manuel Antonio es de tal belleza escénica que algunos dicen que es un paraíso perdido.
Sus árboles espaveles,
almendros, panamás,
manzanillo y cedros
son lugares predilectos
de monos cariblancos
titís, armadillos, aves,
reptiles, guarusas,
martillas, manigordos,
zorros, cocodrilos,
aguilas marinas,
golondrinas, osos perezosos,
garzas y desde luego,
las famosas palomas
de la laguna de agua dulce.
Como si esto fuera poco,
adentrarse en su mar
es admirar a los delfines
chapoteando en ambos lados
de las embarcaciones.
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