Para ofrecer locución amena,
comprima su diafragma
(músculo entre el pecho y el vientre)
para que la caja toráxica
permita a los pulmones
henchirse de aire sin dificultad.
Entender claro que, la voz,
es producida mediante el aire
expelido por los pulmones
que hace vibrar, al salir de la faringe,
a las cuerdas vocales.
Es natural (se nace con)
el timbre o intensidad
que produce ese sonido.
"Locucionar" es, además de hablar bien,
de pronunciar bien cada una de las letras
que componen las palabras,
dar énfasis de expresión o entonación,
para realzar la importancia
de lo que se dice o "locuciona".
Esto implica actuación.
Las gesticulaciones de quien "locuciona"
permiten al escucha imaginar
una figura relacionada con la voz:
esto permite ser creible.
A esto aunamos el tono, es decir,
mayor o menor elevación del sonido
de manera tal, que siempre existe
una forma particular de decir
una cosa, de "locucionar" un algo.
Descubrir y explotar este don natural
es lo que permite dar información
con animo de orientar al escucha
- o bien, conducirlo - hacia los intereses
propios de quien contrata
o paga la locución.
Los locutores profesionales
se especializan a tal punto,
que usar este arte para venderle
a usted "casi cualquier cosa".
No obstante, se prefiere aquella voz
relacionada con el producto a vender
y su publico meta, como característica
para captar compradores.
El arte de conversar
Para conversar en forma amena
su voz debe ser amistosa
sin tratar de controlar la conversación,
ni levantar la voz. Sin prisa,
para que las palabras suenen claras
de manera calmada, relajada e informal.
Los buenos conversadores saben que,
en toda conversación, se debe
escuchar mas que hablar.
En los lugares externos o con personas
a quienes no conocemos, debemos vencer
la tendencia a evitar la comunicación:
i Sugiera ! Es fácil...
Solo se necesita entrar
en el espacio individual
de la otra persona
de manera informal y calmada
para no atemorizar o sorprenderla.
Mire a la otra persona cuando El
o Ella hable, pero cuando es usted
quien habla, mire a otro lado
de vez en cuando, para evitar
intensidades que no concuerden
con la conversación.
Siempre es despreciable
transformar una conversación
en discusión, sesión de instrucciones,
analisis críticos o sermones.
Si usted se encuentra cansada,
apesadumbrada, aburrida
o de mal genio, no continúe
en una conversación.
Puede que, algo que diga, dañe
sus relaciones con otras personas
por mucho tiempo.
Para relaciones comerciales exitosas
responsabilícese de la conversación.
i Sugiera ! Es fácil.
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