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Setiembre 26, 2002.
De Esparta.
Un siglo después de la muerte de Homero, en Esparta se promulgaron las famosas leyes de Licurgo. Fueron estas unas leyes férreas que regularon la vida de los espartanos, desde su nacimiento hasta su muerte.
Los niños que nacían débiles eran condenados a muerte y los que merecían la la vida debían de contar con la aprobación de jueces pues, eran separados de sus madres al llegar a los siete años de edad. El Estado se encargaba de su educación con el objetivo de convertirlos en valerosos soldados. Estos individuos vivieron de la manera más dura y sobria posible; acostumbrados a sufrir hambre, cansancio y dolor. El espartano soporta sin quejarse, decían entonces. Aún mucho después de que Licurgo dictara sus leyes, es en la defensa del paso de las Termópilas donde queda clara la formación de los individuos en esta educación militar.
De Atenas
Pero fueron los atenienses quienes lograron la constitución del más perfecto sistema de gobierno popular. Su gran legislador y reformador fue Solón, poeta de quien se conservan algunos fragmentos de sus famosas Elegías. El fue unos de los sabios de Grecia, vivió unos cien años antes de las guerras médicas y fue, además de sagaz legislador, un gran fabulista. Esopo vivió también por este tiempo.
Escritores atenienses
La mayor parte de la maravillosa influencia que los griegos han ejercido en el mundo se debe a sus escritos, a las obras imperecederas de poetas e historiadores atenienses y al modo de vivir del minúsculo estado de Atenas.
Poseemos numerosos datos sobre la personalidad de aquellos griegos. Muchos de sus profundos escritos, historias, dramas, poemas y discursos han pasado, a través de los siglos, de mano en mano de los eruditos. Pero además de estos incalculables tesoros del pensamiento, cada día, en las excavaciones realizadas en Grecia y en los países vecinos, se descubren nuevas obras de arte de los helenos.
Vida griega en su alfarería
A menudo el alfarero ponía su nombre en la obra. Los temas elegidos son escenas de leyendas, creencia religiosa o historia en situaciones propias que ilustran la vida cotidiana: Niños jugando con carretas o celebrando fingidos banquetes, niñas recibiendo lecciones de arte y danza, muchachas hilando suaves copos o charlando en la fuente mientras llenan sus ánforas.
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Setiembre 19, 2002. Los Fenicios, intercultura y comercio.
Los Fenicios, intercultura y comercio.
Este pueblo emigró del Este y tras sus contemplaciones al ave fénix siguió al viento Euro hasta instalarse en la costa Siria. En una estrecha faja de tierra poblada de cedros, cultivó la vid, plantó la higuera, el olivo y algunos cereales. Desde ahí los fenicios iniciaron sus expediciones por el mar, establecieron comunicación con las ciudades vecinas y luego fundaron colonias comerciales o "factorias" en Chipre, Rodas, Creta, sur de Grecia, Sicilia, Francia (Marsella) España y Cartago en el norte de Africa.
Dadas sus pequeñas embarcaciones y su desconocimiento de la brújula recorrían el Mediterráneo sin separarse de las costas por lo que fueron los primeros en realizar la navegación de cabotaje. Es su espíritu comercial una de las primeras formas de contacto entre los pueblos. Después de Fenicia, Chipre, Malta y Creta; Cartago fue la colonia de mayor brillo. De ahí saldría después Aníbal con sus elefantes a sitiar Roma.
De Cartago a Túnez
En Túnez se funde el ayer, el hoy y el mañana. El lugar posee un lago de aguas violetas donde habitan flamencos rosados de alas nacaradas. La ciudad ofrece a los visitantes su hospitalidad, atada a una voluntad de modernidad, con su gran pasado implícito en sus diez millones de habitantes que reciben anualmente la importante afluencia del turismo particularmente europeo, que es atraído por sus playas y emplazamientos arqueológicos sorprendentes.
Cartago, ciudad tres veces milenaria, refugio de la cultura fenicia y que fuera también trofeo para Roma, es hoy patrimonio de la humanidad. La influencia cultural y ecónomica ejercida por Cartago sobre el mundo antiguo otorga al pueblo de Túnez los mejores valores éticos. Aquí se encuentra el pueblo medieval de Sidi Bou Zaid con sus callejuelas pavimentadas en un entramado de casas revestidas de cal blanca, con celosías y persianas del azul Mediterráneo. Tras las pesadas puertas claveteadas de herrajes hay jardines tapizados de cerámicas en donde florecen coloridas buganvilias.
Las influencias bereber, árabe, judía o cristiana; africanas y europeas han moldeado la identidad cultural de su pueblo mayoritariamente musulmán donde cada quien practica su culto preferido, libremente. Con seis aeropuertos internacionales y ocho puertos marítimos, Túnez está a dos horas de vuelo desde París y a cincuenta minutos desde Roma.
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Setiembre 12, 2002. De mercaderes y poetas
Hace unos tres mil años el poeta Homero, ya anciano, cantaba y recitaba por la Grecia Magna los más hermosos cantos de guerra y aventuras como jamás había escuchado el mundo. En sus versos revivía la historia de unos tiempos que, a su vez, distaban unos cuatro o cinco siglos del suyo.
Recientemente, en el siglo pasado, los arqueólogos logran descubrir las ruinas de la famosa Ciudad de Troya, la de Paris y Helena; y en Micenas (en el Peloponeso) desentierran un palacio de ricos tesoros, que al parecer perteneció a Agamenón, el famoso caudillo de los aqueos combatientes contra los troyanos.
Al sur, en la encantadora isla de Creta se levanta un magnífico palacio que pertenece a una época aún más remota que Micenas y Troya. La investigación explica la leyenda del monstruo del Minotauro y el palacio o laberinto intrincadísimo en el que vivía.
Emigrantes convertidos en marinos.
Paralelamente con el florecimineto de esta civilización, los fenicios ya ocupaban la estrecha faja de tierra, de unos 320 kilómetros de largo por unos 35 de ancho, entre el mar y los montes de Siria, donde crecían los famosos cedros de Líbano.
Establecidos entre Occidente y Oriente los productos de los viejos imperios, ya de El Nilo o del Eufrates, pasaban por sus manos y eran llevados por sus pequeños navíos a dondequiera que hubiera un mercado, con lo que, formaron parte del intercambio de las manifestaciones culturales de los distintos pueblos que visitaban.
Además de comerciantes y grandes marinos fueron consumados metalúrgicos y en busca de plata pasaron más allá de las Columnas de Hércules (Gibraltar) donde fundaron Gades o Cádiz en la actual España, frente al ancho océano.
Atraídos por los rumores de que en unas islas distantes podrían encontrar estaño, enrumbaron por el Golfo de Vizcaya y prosiguieron sus viajes hasta desembarcar en Cornualles. Así, los fenicios descubrieron también las islas de Gran Bretaña.
Cartago de los fenicios
Homero los menciona en La Ilíada como un pueblo metalúrgico y en La Odisea nos habla de ellos principalmente como un pueblo de osados marinos y piratas. Sus primeras bases comerciales fueron Malta y Chipre, pero la principal colonia, que floreció extraordinariamente después de los más brillantes días de Fenicia fue Cartago, en la costa norte de Africa, punto más próximo a Sicilia.
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Setiembre 05, 2002. Interculturalidad
Interculturalidad
Independientemente de las formas de vida humana en relación a la latitud en donde se habita, los seres del mundo compartimos un destino común. Para facilitar esa necesaria comunicación intercultural, cada persona en particular observa, además de su propia perspectiva los intereses de la persona (o personas) con la que se relaciona.
Es algo así como relatividad intercultural. Desde esta perspectiva comprendemos mejor los patrones culturales desde el punto de vista de quienes los practican; así, no los juzgamos buenos o malos, sólo tratamos de obtener el punto de vista de otros para facilitar procesos comunicativos.
Esto significa que si observamos los patrones culturales desde un punto de vista objetivo, veremos que las conductas de individuos de otras culturas tienen sentido para ellos, aunque no las deseemos adoptar para nosotros mismos. Es decir, debemos obviar por un momento nuestros propios criterios al analizar conductas de individuos de otras culturas.
Esa predisposición de ánimo para ser objetivos ante la diversidad cultural es fundamental para iniciarnos en un proceso de conocimiento acerca de nuestras costumbres y las de individuos de otras culturas. Las distintas formas en que cada sociedad se plantea sus necesidades de supervivencia, producción de bienes y servicios y de intercambio comercial, generan distintos tipos de respuestas para solucionarlos. De esas respuestas cada grupo estructura sus propios patrones culturales.
Estos patrones culturales conforman la cultura, que regula la manera en que cada grupo humano se relaciona con el entorno ecológico, es decir, si el individuo vive en la bajura o si es persona de montaña, si tiene horizonte diario como el costeño o el habitante del llano; o si se trata del individuo que habita en la urbe de altos edificios...
Entonces nos damos cuenta de que hablamos de socioculturas, pues involucra cotidianeidad de sus prácticas sociales creadas para un entorno específico. A veces creencias y prácticas que a los ojos de una cultura lucen como irracionales, permiten aprovechar sabiamente los recursos que el ecosistema proporciona, de acuerdo con la capacidad tecnológica de una sociedad dada. Esta información se hereda en calidad de valores culturales que son enseñados, transmitidos e interiorizados en las relaciones interpersonales y familiares. Obviamente, ese traspaso de información de una a otra generación de miembros de una misma cultura, es lo que garantiza la supervivencia de grupo en cada sociocultura.
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